rostro mujer observando jeringuilla miedo al botox

¿Debemos de tener miedo al Botox?

Cuando buscas  “Botox” por internet y no tienes ningún conocimiento previo, lo que lees puede dar un poco de miedo. Hay comentarios de todo tipo, algunos muy negativos, pero tenéis que saber que muchos de ellos carecen de sentido. Algunos ejemplos:

“Esta chica se rellenó los morros con Botox.”

“Si pones mucho Botox, después, con el tiempo, no puedes mover la cara.”

“Si pones Botox y después no te lo repites, te ves peor.”

FALSO, falso y falso…

A mí me hace gracia, porque no tiene ningún fundamento, pero me doy cuenta de que estas frases se repiten tanto que ¡al final la gente las da por ciertas! Pero estas afirmaciones no tienen ningún sentido. No voy a ponerme a explicaros la bioquímica del funcionamiento del Botox, porque no es el objetivos de estos posts, pero sí me gustaría que tuvierais información correcta y veraz de la mano de una persona que trabaja TODOS los días con el Botox y no lo hace de oídas.

En primer lugar: el Botox, ¡no se pone en los labios! Yo tomé conciencia de lo metida que está esta idea en la cabeza de las personas, cuando se lo oí comentar a mi propia pareja a un amigo. Ya, increíble, pero cierto, a pesar de que tengo más de 4 años de experiencia en medicina estética y que hablo constantemente de mi trabajo con él (también es verdad que es un hombre…).

Bueno, aclarado esto, damos por sentado que en los labios sólo se aplican materiales de relleno, como el hialurónico. No tendría ningún sentido poner Botox, porque su función es disminuir (o paralizar) la funcion de un músculo y esto en los labios no es lo que buscamos, ¿no?

En segundo lugar, el Botox no paraliza los músculos de forma permanente. Es imposible, porque su tiempo de actuación es de 4 a 6 meses. Después, DESAPARECE completamente. O sea, que si ves a alguién con la frente paralizada durante un año, por ejemplo, es porque repite las aplicaciones y porque le gusta el efecto. Yo, sin embargo, soy más partidaria de suavizar las líneas, más que paralizar, pero… para gustos, colores, no?

Vamos a por la tercera afirmación… Ésta me encanta, porque es muy típica, pero es que en el fondo ¡ES VERDAD! Pero no porque el Botox sea manlo y tenga contraindicaciones a largo plazo, sino porque con el Botox te ves genial y si dejas de aplicártelo, dejas de verte así de bien… Yo a mis pacientes les digo: cuando tienes canas y te tiñes, ¿no te ves mejor? ¿Y si un día decides dejar de teñirte, dejarán de salirte canas o te verás peor? Pues es parecido al Botox. El Botox no empeora tus arrugas, al revés, las mejora y las previene, pero si dejas de aplicarlo, cuando pasa el efecto del tratamiento, volvemos a vernos las arrugas como eran antes del mismo. Como cuando dejas de teñirte…

Pero seguro que ahora estáis pensando que algo malo tendrá… Y yo no os voy a decir que esté exento totalemente de efectos secundarios, porque tampoco sería cierto. No podemos olvidar que el Botox es un medicamento y que tiene que ser tratado y aplicado como tal. Y como tal tiene algunos efectos secundarios, pero que no se manifiestan en todos los casos: sensación de pesadez transitoria en la zona aplicada, algún hematoma, pero en general pequeño y que se camufla bien con el maquillaje y en casos más raros puede haber caída transitoria de los párpados o al revés, elevación de las cejas (tipo Maléfica). Repito que todo transitorio.

 

Mi consejo: No debemos tener miedo al botox si estamos en manos de buenos profesionales (médicos, por supuesto) con experiencia, esto es muy poco frecuente. Y si llega a ocurrir, sabrán solventarlo.

 

Y si aún os quedan dudas: ¡aquí estoy! Me podéis escribir y os aclararé cualquier pregunta que tengáis 😉

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¡Hasta el próximo post!

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