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¿Me va a doler ponerme Botox?

¡Hola!

En este post quiero hablarte a cerca de una de las preguntas que más nos hacen los pacientes y que seguro que a ti, si estás pensando en hacerte este tratamiento, también te ha surgido.

Ahora que vienen las fiestas, eventos y demás, los pacientes siempre requieren de algún tratamiento para tener la cara más fresca y saludable, en definitiva, mejorar su aspecto y lucir mejor.

Uno de los tratamientos más demandados y qué más hacemos en la Clínica Graziella Moraes es la toxina botulínica, comúnmente conocida como Botox.

Normalmente cuando viene un paciente a la consulta por primera vez, a la hora de hacer el diagnóstico, y para que el paciente y yo nos entandamos, lo que hago es dividir el rostro por secciones, dividiéndola en la sección superior, qué incluye los ojos, la frente y la zona periocular; la parte media en dónde están los pómulos y la nariz; y por último el tercio inferior, que engloba el óvalo y los labios. Así trabajaremos una parte de cada vez e iremos poco a poco.

Una de las cosas que recomiendo cuando los pacientes quieren verse guapos es trabajar la mirada. Al abrir e iluminar la mirada conseguimos un aspecto como si volviéramos de vacaciones, y esto, da un aspecto descansado.

Esto se consigue gracias al Botox, por eso yo como Doctora, soy fan de este tratamiento porque veo que el paciente se va de la clínica encantado, y a mí me encanta enseñarte los resultados en imágenes (puedes ver estas imágenes en nuestra página de Facebook y de Instagram).

 

 

Con solo tres puntitos en las patas de gallo, vamos a conseguir abrir la mirada, elevar la cola de la ceja y tener un aspecto más despierto ¡y queda fenomenal!

La mayoría de los pacientes es el primer tratamiento que escoge.

Lo primero que hay que hacer es un buen diagnóstico para saber si el paciente es apto para hacer este tipo de tratamiento, aunque la verdad sea dicha, hay muy pocas contraindicaciones para no hacerlo. También se debe valorar lo que el paciente quiere conseguir, porque el Botox no eleva el párpado caído ni mejora la flacidez, pero sí que eleva la cola de la ceja entonces da un aspecto de mirada más abierta.

Una vez diagnosticado y sabemos que el paciente es óptimo para realizar este tratamiento, le explicamos los efectos que va a tener. Aquí es cuando surge la pregunta: ¿Me va a doler ponerme Botox, Doctora?

Mi respuesta siempre es un rotundo no, simplemente son unos pinchacitos con una aguja muy fina, como si fuera un hilo. Son tres pinchazos en cada lado de los ojos, otros tres en el entrecejo y unos 5 o 6 en la frente y como te digo, casi todos los pacientes lo hacen después de la desinfección.

Pero sí que es cierto que hay algunos pacientes más aprensivos y que le tienen mucho miedo a las agujas, entonces ponemos anestesia tópica durante unos 15 minutos y se lleva perfectamente. ¡Nunca nadie nos ha dicho que no vuelve porque le dolió!

El efecto es muy bonito y se empieza a notar pasados 3 días, y es progresivo hasta los 15 días, que es cuando hacemos, normalmente, la primera revisión.

Quizá el Botox sea un tratamiento al que la gente le tenga miedo, pero que una vez lo prueba, hay poca gente que deje de hacérselo. Hay quien piensa también que va a quedar con “cara de espanto” o “velocidad” al ponerse Botox, pero con la dosis adecuada y en el sitio correcto te realza la mirada, te da un aspecto más descansado y se te ilumina la mirada de manera muy natural.

Recuerda que la primera consulta es gratuita, y esta valoración es muy importante antes de hacer cualquier tratamiento. Si tienes algún tipo de consulta, no dudes en dejármela en los comentarios y estaré encantada de responderla.

 

 

Dra. Graziella Moraes.

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